Como emprendedor tú eres el principal activo de tu negocio. Eso significa que tu productividad es básicamente la productividad de tu empresa. Si trabajas como profesional independiente con mayor motivo se cumple esta regla. Al comienzo de cualquier aventura emprendedora, la motivación y la adrenalina hacen que tu productividad alcance cuotas altísimas. Pero unos meses después, el ciclo vital de cualquier emprendedor cambia y la productividad decrece.

Es normal. Si siempre trabajaras al 100% llegaría un momento que tu cuerpo y tu mente no podrían soportarlo. Hasta aquí todo está claro. El inconveniente es que cuanto más alto subes, más peligrosa es la caída. Y esto puede suponer un verdadero problema cuando tu productividad decrece excesivamente. Te sientes cansado, apenas tienes ideas nuevas y cuando las tienes te falta la chispa para ponerlas en práctica. No rindes.

Esta racha negativa se convierte en una bola de nieve que rueda y rueda y cada vez se hace más grande. Por eso es vital para ti y para tu negocio mantener un equilibrio en la productividad. Es más rentable trabajar a un ritmo estable y tendente al alza, que tener picos muy productivos y a continuación días de bajón considerable.

¿Cómo mantener un ritmo estable en tu productividad?

La respuesta es creando hábitos saludables. Si no estás habituado a ciertas conductas en tu vida diaria personal, cambiar puede resultar difícil al principio. Eso es bueno

Obtener resultados que valgan la pena exige siempre un cierto esfuerzo. Lo bueno de crear hábitos saludables es que cuando llevas un tiempo practicándolos, se convierten en una rutina y dejan de suponer un esfuerzo. Y más aún. Una vez que incorporas estos hábitos a tu vida, el hecho de no realizarlos se convertirá en el esfuerzo. Habrás conseguido dar la vuelta a la tortilla. Lo que antes te costaba trabajo se convierte ahora en lo sencillo y viceversa.

Aún no te lo he dicho, pero los hábitos saludables y el equilibrio además reducen el estrés. Aumentar la productividad y reducir el estrés. Dos por el precio de uno. No está mal.

¿Y cuáles son esos famosos hábitos?

Ahora falta que te diga cuáles son esos hábitos saludables que deberías adoptar si tu negocio –y tu propia salud- te importan lo suficiente. No te preocupes. El miercoles publicaré un articulo exclusivamente centrado en estos hábitos.

Te preguntarás por qué no lo hago ahora. Es sencillo. Algunas personas creen que trabajar en sus propios hábitos nada tiene que ver con mejorar el rendimiento de su empresa. Esa gente probablemente no habrá leído ni la mitad de este artículo. Y eso es triste, la verdad. Porque esa mentalidad es la misma que más tarde achaca el fracaso a “la mala suerte”. Tu negocio es tu vida. Si no mejoras tu calidad de vida ¿cómo esperas mejorar tu negocio?

Si tú has llegado hasta aquí ya has dado el primer paso. A caminar se aprende dando pequeños pasitos, no corriendo. Por eso necesito que esta noche pienses durante unos minutos si realmente estás dispuesto a trabajar en tus hábitos personales para aumentar la productividad de tu empresa. Si de verdad estás comprometido con tu negocio para alcanzar el éxito, el miercoles pásate por el aquí y lee el siguiente articulo sobre qué hábitos adquirir o suscribete al boletín y recibe en tu correo las actualizaciones.

Piensa que tienes ante ti una ocasión inmejorable de mejorar el rendimiento de tu empresa y no te va a costar dinero.

Nos vemos el miercoles… si realmente estás decidido a triunfar profesionalmente.